15 de septiembre- Día Mundial del Linfoma

¿Cuánto sabe acerca de los linfomas?*

Los linfomas son un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático del cuerpo, el cual forma parte del sistema inmunológico y ayuda al organismo a combatir enfermedades o infecciones. Surgen por el crecimiento desmedido de linfocitos (glóbulos blancos) anormales.
Debido a que el tejido linfático se encuentra en todo el cuerpo, un linfoma puede aparecer en los ganglios linfáticos del cuello, a lo interno del tórax, pelvis y abdomen; en el estómago e intestinos, el bazo, la médula ósea, las adenoides y amígdalas, regiones inguinales y axilas.

 

Tipos de linfomas

Linfoma no Hodgkin (LNH): existen varios tipos, que se clasifican de acuerdo con el tipo de célula y si son de lento o rápido crecimiento. Los más comunes se forman a partir de células B como los linfomas difusos de células grandes y el linfoma folicular.

Linfoma o enfermedad de Hodgkin: tipo de linfoma menos frecuente, que afecta, en general, a personas más jóvenes (entre los 15 y 40 años).

Estadísticas de la enfermedad

• De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 451.691 personas se diagnosticaron con un linfoma
en el año 2012, a nivel global. En Costa Rica, se detectaron cerca de 418 casos ese mismo año.
• La mayoría de los linfomas son curables o controlables si se diagnostican y tratan de forma oportuna.
• La OMS estima que aproximadamente 483.823 casos de linfomas se detectarán en el año 2015, en el mundo, de los cuales 460 corresponderán a Costa Rica. Asimismo, fallecerán cerca de 242.159 personas a nivel global y 231 en el país, por dicha enfermedad.

Factores de riesgo

Existen varios factores que hacen que una persona sea más propensa a padecer un linfoma:

• Edad: algunos pueden ocurrir en la edad adulta temprana (15 a 40 años) o después de los 55 años. Se pueden presentar en niños, solo que en menor medida.

• Género: afecta más a los hombres.

• Deficiencias en el sistema inmunológico: personas que usan fármacos por trasplantes de órganos, tienen síndromes de inmunodeficiencia congénitos y están infectados con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

• Exposición a sustancias químicas: ciertos herbicidas y plaguicidas.

• Enfermedades autoinmunes: padecer lupus, artritis reumatoide, soriasis o esprúe celíaco, entre otras.

• Exposición a la radiación: haber recibido radioterapia para tratar otros cánceres.

Preste atención a los síntomas

Ante la presencia de una o más de estas señales, de forma reiterada, consulte con su médico:

• Aumento constante y sin dolor del tamaño de los ganglios linfáticos en el cuello, las ingles y axilas.

• Sensación de llenura después de comer una pequeña cantidad de alimento.

• Presión en el pecho.

• Dificultad para respirar o tos.

• Fiebre sin razón aparente y sudoraciones nocturnas abundantes.

• Agotamiento extremo.

• Pérdida de peso inexplicable.

El diagnóstico oportuno hace la diferencia

Un diagnóstico temprano es básico para mejorar el pronóstico del paciente y determinar el tratamiento más adecuado. Por esto, el médico puede realizarle una o varias de las siguientes pruebas a la persona:

• Historial médico: obtener información de posibles factores de riesgo, otros padecimientos y antecedentes familiares.

• Examen físico: con énfasis en los ganglios linfáticos periféricos y en otras partes del cuerpo como el hígado y bazo.

• Biopsia: de los ganglios linfáticos inflamados o de otras áreas anormales detectadas previamente. Si el resultado de la biopsia
fuese linfoma, se efectuarán análisis adicionales para determinar el tipo de linfoma.

• Análisis de sangre: ayudan a conocer cuán avanzado está el linfoma y a determinar la condición de los distintos sistemas del
cuerpo.

• Estudios por imágenes: radiografías de tórax, ultrasonido completo de abdomen (con énfasis en bazo e hígado) y tomografía
computarizada para ver el detalle de los tejidos internos del cuerpo.

¿Cómo se tratan los linfomas?

Las opciones para tratar un linfoma dependen de diversos factores, que el médico debe analizar primero: edad y condición general de salud del paciente, tipo de linfoma (poco o muy agresivo), estadio, ubicación y si es un diagnóstico reciente o recaída.
Analizados dichos factores, el especialista recomendará la mejor conducta, entre las que destacan:

• Espera vigilante: el médico vigila de cerca al paciente, sin darle tratamiento, en casos de linfomas en mujeres embarazadas o poco agresivos, que no presentan síntomas.

• Radioterapia: tratamiento principal para los linfomas no Hodgkin en etapa I y II. En la enfermedad de Hodgkin es útil cuando está localizada en una parte del cuerpo.

• Quimioterapia: sola o en combinación con la radioterapia e inmunoterapia.

• Inmunoterapia: mediante anticuerpos monoclonales que atacan a las células cancerosas y ayudan al sistema inmunológico a destruirlas. Pueden usarse en etapas tempranas o como terapias de mantenimiento.

 

*Fuentes: Sociedad Americana contra el Cáncer (www.cancer.org/espanol/),
Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos (www.cancer.gov/espanol/tipos/linfoma), datos de la Agencia Internacional
de Investigación en Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (http://globocan.iarc.fr/Default.aspx)
y The Leukaemia Foundation (www.leukaemia.org.au) por el Doctor Fabián Sanabria,
Gerente Médico de Hematología de Roche Centroamérica y Caribe (CAC).

Jannella Rodriguez

Gerente de Cuenta . Correo electrónico: jannellarodriguez@nexopr.com

Cel.: +506 8879-5510
Jannella es bachiller en Relaciones Públicas y Licenciada en Comunicación de Mercadeo. Cuenta con 11 años de experiencia en puestos como: asistente de protocolo de Casa Presidencial (periodo 2003-2006), ejecutiva de cuentas para Comunicación Corporativa Ketchum, coordinadora de proyectos independientes así como ejecutiva de eventos y comunicación.

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